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Asamblea Ordinaria 20/03/2016

Queridos hermanos, el pasado Domingo de Ramos, como es habitual, se celebró la Asamblea Ordinaria, en la cual se debatieron multitud de temas, haciendo de la misma, una de las más extensas que un servidor ha vivido, pero al mismo tiempo debido  al interés suscitado por los temas tratados, se desarrolló de una manera amena y participativa.

Cabe destacar la ausencia de nuestro queridísimo hermano D. Desiderio Jaime Menchero, el cual debido a su hospitalización fruto de una delicada operación, no ha podido estar presente en los actos, que a buen seguro no se hubiera perdido. Todos nos acordamos de él en el acto y deseamos su pronta recuperación. Valiosísima ha sido su presencia en la Junta durante los últimos ocho años.

Es reseñable la dedicación, el esfuerzo y el sacrificio que los miembros de la Junta de la hermandad realizan a su paso por la misma, como un miembro de la hermandad citó en la asamblea del domingo: “Sólo pasando por la Junta, se conoce realmente bien la hermandad”, aludiendo al sin fin de tareas que ésta realiza, tanto en temas económicos, fiscales, jurídicos, etc. La complejidad del trabajo realizado por todos los miembros de las que a lo largo de la historia ha tenido nuestra hermandad, han forjado la institución tal y como la conocemos a día de hoy. La necesidad de profesionalizar ciertas tareas de la misma, quedó manifestado por nuestro párroco, que insistió también en la necesidad de la colaboración de todos aquellos que aún no formando parte de la citada Junta, tenemos la oportunidad y como no, el privilegio de engrandecer la institución con nuestros aportes, los cuales no han de pasar necesariamente por una implicación puntual, sino que ha de ser fruto del dia a dia, de las pequeñas cosas, de esos detalles que aunque nimios, engrandecen la imagen de nuestro amado Cristo de Urda.

También queremos dejar patente la gran labor realizada por la Junta saliente en este 2016, que ha sido muy fructífera, destacando entre todos sus logros, la gestión para conseguir que nuestras Ferias y Fiestas, fueran declaradas de Interés Turístico Regional. Sin duda, pese a la subjetividad que puedan marcan mis palabras, y debido a la cercanía que me une al Mayordomo saliente, no puede quedar sin el debido agradecimiento la labor prestada, que sin duda ha marcado por la conjunción de eventos de gran relevancia religiosa, como ha sido el año jubilar, o el jubileo de la misericordia, su gestión.

Atendiendo lo marcado en nuestros estatutos, se procedió a la renovación de cuatro de los miembros de la Junta, además de nuestro Mayordomo.

Los nuevos cargos los ocuparán los siguientes hermanos:

Mayordomo: Eutiquiano Julián Tarjuelo Cardeñosa.

Cecilio Rabadán Castañares.
José María Rabadán Crespo.
José Manuel Alvarez Soto.
Rafael Fernández Ortiz.

SALUDO DEL MAYORDOMO

   “Misericordia es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, palabras del Santo Padre Francisco que aparecen en la carta dirigida a toda la humanidad, con motivo de la publicación de la bula del jubileo extraordinario de la misericordia.

   En base a esta santa disposición papal, nuestro Arzobispo ha tenido a bien designar el Santuario del Stmo. Cristo de la Vera Cruz de Urda, (Toledo), lugar donde, a lo largo de todo el Año Jubilar, del 8/12/15 al 20/11/16, se podrá ganar Indulgencia Plenaria, cumpliendo los requisitos establecidos a tal fin por la Santa Madre Iglesia.

   Muchos han sido, a lo largo de los tres años jubilares celebrados en este Santo Lugar, los peregrinos que han acudido para recibir en don de la Indulgencia Plenaria, reavivando su fe en Dios Nuestro Padre, reconociendo sus faltas y pidiendo perdón.

   En este nuevo Año de Gracia, invitamos a todos, creyentes y aquellos que se encuentran distantes en la fe y desean volver de nuevo al Espíritu Evangélico. Deseamos que  todos cuantos acudan en busca del perdón de sus faltas ante la Sagrada Imagen, salgan impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de los más necesitados llevando la bondad y la ternura de Dios. A todos, creyentes y lejanos, puede llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios.

   Aquí encontraréis a Sacerdotes, Religiosas, miembros de la Real Archicofradía del Santísimo Cristo y componentes del grupo Voluntarios que siempre estarán a vuestra disposición para facilitaros el camino, ese camino que hacéis con voluntad de conversión y reconciliación con Dios.

   Los horarios de culto son: sábados, misa a las 12,30 horas y domingos a las 9,00 y 12,30 horas; estas celebraciones tendrán lugar en el Santuario del Santísimo Cristo.

   Os esperamos. Seréis recibidos con nuestras mejores atenciones.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo

Feria y Fiestas del Stmo. Cristo de Urda, 2015

   Septiembre, tiempo de fe, de esperanza, de encuentro con seres queridos, de añorados recuerdos, .., es nuestra Feria, es la cita  con nuestro Cristo, el Cristo de los castellano manchegos, el Cristo de todos.

   Riadas de peregrinos venidos de toda la geografía española acuden con sus corazones pletóricos de fe, con su carga de peticiones y, sobretodo, con su alma rebosante de agradecimiento por tantos y tantos deseos cumplidos.

   Y así, puntualmente, se repite desde hace cuatrocientos diecinueve años, con interrupciones debidas a la irracionalidad del ser humano, cada veintinueve de septiembre, se aviva esa brasa apagada de fe, de fe popular, pero, en definitiva, fe en esta Sagrada Imagen que representa al Salvador de la humanidad.

   Por eso nuestra Feria, la Feria de Urda, la Feria del Cristo de la Mancha, con toda su carga de celebración popular, es, por encima de todo, la veneración de una Imagen, expresiva Imagen de Cristo, Cristo cargado con la Cruz de todos camino del Calvario.

   ¡Ojalá esta Fiesta sirva para purificar más nuestra fe, para adecuarla más a la fe de la Iglesia! Al igual que hay que limpiarse el polvo del camino, que se nos pega a los pies, hay que purificar la fe personal, quitándole lo que estorba y adaptándola, cada vez más, a la esencia evangélica. Pidamos a nuestro Santo Patrón que nos ayude a purificar nuestra fe y nuestro amor a Él y a los demás.

   Y así será, año tras año, porque a pesar de que en la sociedad actual parece contar sólo lo que se tiene, la acumulación de bienes materiales, las nuevas generaciones descubren que este paso, que es la vida, tiene sentido cuando se apoya y sustenta en la fe, la fe en Jesucristo. Y esto, aunque requiere tiempo, la juventud termina por descubrirlo.

   Y septiembre seguirá siendo tiempo de fe, de esperanza, de encuentro con seres queridos y de añorados recuerdos.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo

Feria y Fiestas del Stmo. Cristo de Urda, 2014

   Un saludo entrañable para todos los Miembros de la Hermandad del Stmo. Cristo, para mis conciudadanos y, también, para los que acuden a nuestra Feria.

  Llega septiembre y, a finales, el calendario estalla de alegría rompiendo la rutina de todo el año. Es tiempo de honrar a nuestro Santo Patrón, venerar la Sagrada Imagen y compartir con nuestros familiares, con todos los vecinos y los venidos de otros lares, el placer de unos días festivos ganados con el pulso de esa laboriosidad que honra a los habitantes de este Pueblo.

   Estamos viviendo un año jubilar, tiempo de gracia destinado a consolidar nuestra fe, favorecer las obras de solidaridad y comunión fraterna, en definitiva, recordar, remover y dirigir nuestras conciencias a una profesión de fe más sincera y más coherente con el espíritu evangélico, con el mensaje de Jesucristo.

   A lo largo de este periodo jubilar,  el Santuario del Stmo. Cristo es Tierra Prometida para los que han acudido y acudirán a postrarse ante la Sagrada Imagen, consolidándose este Santuario, aún más, como centro de peregrinación para que, quienes lo visiten, hagan de su encuentro un verdadero testimonio de fe cristiana y que, al peregrinar en compañía de nuestros hermanos, podamos vivir la gracia de la reconciliación.

   La vida de los que nos han precedido no fue tarea fácil, es justo dedicarles en estos días festivos, un recuerdo afectuoso y sincero, porque con su esfuerzo y su arraigada fe construyeron este Santuario y fundaron esta Hermandad que, desde hace más de cuatrocientos años, ha sobrevivido salvando los vaivenes de la historia, hasta nuestros días. Obligado es, por nuestra parte, conservar y mejorar este legado, seña de identidad de nuestro Pueblo y de sus gentes

   Termino con un ruego, acoged a los que nos visitan, peregrinos venidos de otras tierras, con afecto, respeto y cortesía, ellos irradian con efecto multiplicador, la fe en nuestro Santo Patrón.

   A vuestra disposición, recibid un sincero abrazo.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo

Exaltación de la Santa Cruz, Mayo de 2015

La Cruz es para todos nosotros, hermanos y hermanas del Santísimo Cristo de Urda, fiel compañera del cuerpo dolorido del Hijo de Dios, es sabedora de su sufrimiento, es Sagrada Madera que acaricia las heridas del cuerpo del Salvador, es símbolo por excelencia del cristianismo ya que es la imagen medular del cristiano.

Pasada la Semana Santa, celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, la Cruz se transforma en signo de Redención. Es por lo que celebramos, el primer domingo de mayo, la exaltación de la Santa Cruz, completando así el ciclo pascual con la conmemoración del triunfo de la Resurrección a través de un ceremonial en torno a una Cruz gloriosa y florida.

La celebración de la Cruz de mayo es reducto de una religiosidad atada a la noche de los tiempos y nos corresponde, como creyentes, mantener y transmitir a futuras generaciones.

Hoy miramos la Cruz, historia del hombre e historia de Dios, donde se puede probar esa miel, miel amarga, esa dulzura amarga del sacrificio de Jesús. Este misterio es tan grande que nosotros solos no podemos ver bien, no tanto comprender, sino sentir profundamente la salvación de este misterio.

Siempre ha habido y hay una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor, y es que nos empeñamos en llamar cruces a todas las cosas desagradables que nos suceden y no sabemos llevar nuestras cruces, cruces personales, con alegría, con sentido de hijos de Dios.

En la Pasión, la Cruz dejó de ser símbolo de castigo para convertirse en señal de victoria. La Cruz es emblema del Redentor, en ella está nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección.

Vivamos esta celebración con profundo sentido religioso, como verdaderos creyentes de la doctrina de Cristo, participando en todos los actos, triduo, misa solemne y procesión.

A vuestra disposición.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo

Celebración de la Santa Cruz, Cuatro de mayo de 2014

Mi agradecimiento a la Junta Rectora y a la Asamblea por confiarme la Mayordomía de la Real Archicofradía del Stmo. Cristo de la Vera Cruz.

Vengo con el firme propósito de dedicar todo el tiempo que sea necesario para llevar a cabo las tareas inherentes al cargo que me han asignado, fundamentalmente encaminadas a facilitar el culto en honor a nuestro Santo Patrón, el Stmo. Cristo de la Vera Cruz, y, muy especialmente, hacer agradable su estancia aquí de tantas y tantas personas que acuden a venerar la Sagrada Imagen.

Soy consciente de que solo poco podría conseguir. Para llevar mis propósitos a buen término necesito y ruego:

La ayuda y asesoramiento de la Junta Rectora.

La orientación espiritual de nuestro Párroco, D. Blas, y de las Hermanas Religiosas.

La cooperación de cualquiera de los componentes de esta Hermandad.

Y la buena disposición de todos los miembros que, desde el inicio del Año Jubilar, forman el Voluntariado y vienen desarrollando una magnífica labor, atendiendo a cuantos acuden a este Santuario para dar gracias y pedir favores a nuestro Santo Cristo, que es el suyo.

El día 4 de mayo celebramos la Santa Cruz y, al hacerlo, exaltamos y adoramos al Crucificado. Y lo hacemos porque la sombra de la Cruz se proyecta no solo sobre su muerte sino también, y sobre todo, sobre su resurrección. Vivamos intensamente esta celebración participando en todos los actos programados.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo

Prologo de la solicitud de la Feria “Fiesta de interés turístico regional”.

Dos acontecimientos, lejanos en el tiempo, marcan definitivamente la Historia de Urda y de sus gentes.

Uno tiene lugar el treinta de abril de mil quinientos noventa y seis. Tres urdeños, Antón Lucas, Gabriel Núñez y Blas Ruiz, se desplazan a la ciudad de Toledo, representando a la Cofradía de la Vera Cruz, para encargar a Luis de Villoldo la realización de una imagen procesional de Cristo con la Cruz a Cuestas.

Seguro estoy que estos hombres nunca llegaron a sospechar que esa imagen, “Cristo con la Cruz a Cuestas”, iba a cambiar radicalmente la vida de las gentes de este apartado rincón toledano. Tampoco pensarían que esta Imagen llegaría a ser, incluso para los que dicen que no creen, así como para los creyentes, hombres y mujeres de toda la mancha, fiel reflejo del Dios Verdadero. Asombrados y recompensados, estos tres urdeños, habrán podido contemplar, desde lo “alto”, los miles y miles de peregrinos que han acudido, a lo largo de estos cuatro siglos, para tocar el manto, su carroza o simplemente elevar una súplica, una acción de gracias, con una fe que, si en principio era titubeante, termina calando en lo más profundo de sus corazones. Tan profundo que esta fe se ha transmitido de padres a hijos, de tal manera que hoy son multitud los que, cada veintinueve de septiembre, se encuentran con esta Talla salida de las hábiles manos del imaginero Luis de Villoldo. En Ella ven al Dios Verdadero, al Padre que cuida y atiende cuantas súplicas y ruegos traen a sus pies, al Amigo que, en momentos de desesperación, tiende su mano para aliviar la angustia. Todos los que a lo largo del año, muy especialmente en los albores del otoño, dirigen su caminar al Santuario, buscando el apoyo de la esperanza, llevan dentro de sí a Dios con la Imagen del Cristo con la Cruz a Cuestas, del Cristo de la Mancha.

¡Vuestro viaje a Toledo y el precio pagado por esta Talla, cuatrocientos reales de plata, bien mereció la pena!

Otro acontecimiento, tan reciente que me ha tocado vivirlo, tuvo lugar el veinte de septiembre de mil novecientos noventa y dos.

Y es otro urdeño, Cecilio Mariano Guerrero Malagón decide hacer realidad algo gestado, seguramente, desde la navidad de mil novecientos veinticuatro, momento en que abandonó la tierra que le vio nacer para iniciarse en el difícil y, a veces incomprendido, mundo del arte, la Pintura, actividad que fue la razón de su existencia.

Mariano, como aquí le llamábamos, movido por el amor a su Cristo y a su Pueblo, en acto de generosidad suprema, entrega “toda una vida”, plasmada en esos cuadros que había atesorado, renunciando a placeres materiales que le hubieran proporcionado su venta, rehusando a bienestar y vida fácil, para que su patrimonio pase a ser ofrenda y símbolo de fe, fe inculcada por sus padres en el tierno corazón de niño y madurado por el paso de los años.

Su Obra y su Cristo unidos para la eternidad.

De la misma manera que no podía pasar sin “su Cristo”, a quien todo se lo entregó, tampoco podía pasar sin algo que ha marcado toda su vida: el poder de crear.

La creación fue para Mariano un “vicio incorregible”, una convivencia con la vida secreta, cualidad que le permitía apartarse del mundo circundante, que borraba su angustia, que le aportó equilibrio y que, sin ella, no pudo pasar. Fue el palomar al que regresaba a todo vuelo y, al punto, se volvía a encontrar consigo mismo.

La hoja de papel, el lienzo, losas blancas por donde descendía al interior de sí mismo. Inmersiones refrescantes fueron para él los pigmentos escalonados que el pincel, guiado por su inspiración, dejaban tras de sí.

Sí, todos estos receptáculos fueron inestimables asilos. Pero hubo también largos días de sufrimiento, superados por la fe que le unió a su Obra.

Su Obra, colocada en ese magnífico Museo levantado con las ofrendas de tantos y tantos peregrinos, es una página importante de la historia del Cristo y de su Pueblo, Urda.

Dos razones suficientemente importantes para que este peregrinar, esta participación en la Feria y Fiestas que se celebran en honor a nuestra Santo Patrón, El Cristo de la Mancha, sea cada año más multitudinaria.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo