Exaltación de la Santa Cruz, Mayo de 2015

La Cruz es para todos nosotros, hermanos y hermanas del Santísimo Cristo de Urda, fiel compañera del cuerpo dolorido del Hijo de Dios, es sabedora de su sufrimiento, es Sagrada Madera que acaricia las heridas del cuerpo del Salvador, es símbolo por excelencia del cristianismo ya que es la imagen medular del cristiano.

Pasada la Semana Santa, celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, la Cruz se transforma en signo de Redención. Es por lo que celebramos, el primer domingo de mayo, la exaltación de la Santa Cruz, completando así el ciclo pascual con la conmemoración del triunfo de la Resurrección a través de un ceremonial en torno a una Cruz gloriosa y florida.

La celebración de la Cruz de mayo es reducto de una religiosidad atada a la noche de los tiempos y nos corresponde, como creyentes, mantener y transmitir a futuras generaciones.

Hoy miramos la Cruz, historia del hombre e historia de Dios, donde se puede probar esa miel, miel amarga, esa dulzura amarga del sacrificio de Jesús. Este misterio es tan grande que nosotros solos no podemos ver bien, no tanto comprender, sino sentir profundamente la salvación de este misterio.

Siempre ha habido y hay una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Señor, y es que nos empeñamos en llamar cruces a todas las cosas desagradables que nos suceden y no sabemos llevar nuestras cruces, cruces personales, con alegría, con sentido de hijos de Dios.

En la Pasión, la Cruz dejó de ser símbolo de castigo para convertirse en señal de victoria. La Cruz es emblema del Redentor, en ella está nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrección.

Vivamos esta celebración con profundo sentido religioso, como verdaderos creyentes de la doctrina de Cristo, participando en todos los actos, triduo, misa solemne y procesión.

A vuestra disposición.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo