Feria y Fiestas del Stmo. Cristo de Urda, 2015

   Septiembre, tiempo de fe, de esperanza, de encuentro con seres queridos, de añorados recuerdos, .., es nuestra Feria, es la cita  con nuestro Cristo, el Cristo de los castellano manchegos, el Cristo de todos.

   Riadas de peregrinos venidos de toda la geografía española acuden con sus corazones pletóricos de fe, con su carga de peticiones y, sobretodo, con su alma rebosante de agradecimiento por tantos y tantos deseos cumplidos.

   Y así, puntualmente, se repite desde hace cuatrocientos diecinueve años, con interrupciones debidas a la irracionalidad del ser humano, cada veintinueve de septiembre, se aviva esa brasa apagada de fe, de fe popular, pero, en definitiva, fe en esta Sagrada Imagen que representa al Salvador de la humanidad.

   Por eso nuestra Feria, la Feria de Urda, la Feria del Cristo de la Mancha, con toda su carga de celebración popular, es, por encima de todo, la veneración de una Imagen, expresiva Imagen de Cristo, Cristo cargado con la Cruz de todos camino del Calvario.

   ¡Ojalá esta Fiesta sirva para purificar más nuestra fe, para adecuarla más a la fe de la Iglesia! Al igual que hay que limpiarse el polvo del camino, que se nos pega a los pies, hay que purificar la fe personal, quitándole lo que estorba y adaptándola, cada vez más, a la esencia evangélica. Pidamos a nuestro Santo Patrón que nos ayude a purificar nuestra fe y nuestro amor a Él y a los demás.

   Y así será, año tras año, porque a pesar de que en la sociedad actual parece contar sólo lo que se tiene, la acumulación de bienes materiales, las nuevas generaciones descubren que este paso, que es la vida, tiene sentido cuando se apoya y sustenta en la fe, la fe en Jesucristo. Y esto, aunque requiere tiempo, la juventud termina por descubrirlo.

   Y septiembre seguirá siendo tiempo de fe, de esperanza, de encuentro con seres queridos y de añorados recuerdos.

Jacinto Soto Soto
Mayordomo