SALUDO DEL ANTIGUO MAYORDOMO

UN SUEÑO HECHO REALIDAD 

Gustavo Adolfo Bécquer escribió este precioso verso:

“Al brillar un relámpago
Nacemos
Y aun dura su fulgor
Cuando morimos:
¡Tan corto es el vivir!”

En realidad la vida es corta, fugaz como un relámpago. Esta es mi impresión.

Era un mozalbete cuando acompañaba a mi padre a llevar el hato de ovejas al pastizaje. Así un día tras otro, una estación tras otra, el frío o calor…

En las ferias y fiestas era como he dicho un mozalbete, me daba cuenta de la ilusión, del mayor ajetreo de mi casa, del amor que manifestaba mi abuela Juana al Santísimo Cristo de la Vera Cruz, como mis padres: mi madre cargada de años es aún la manifestación viviente de mi abuela, a ese amor a nuestro Cristo.

En mi subconsciente me repetía el propósito, el anhelo de que, un día, si estaba en mis posibilidades, de adquirir el compromiso de ocupar el cargo de Mayordomo del Santísimo Cristo, así como honrar a la Santa Cruz como es preceptivo antes de las ferias y fiestas de septiembre, como lo han hecho admirablemente mis antecesores.

La Providencia ha hecho posible aquel sueño de un zagal cargado de nobles ilusiones.

Los años han transcurrido con la velocidad del rayo. Mi esposa y yo, ambos hemos podido honrar la Santa Cruz en su fiesta de mayo, como lo ha hecho nuestro pueblo a lo largo de su historia. También mi anciana madre ha visto hecho realidad su sueño, que a fe también lo tuvo.

Ahora, queridos Urdeños, con el debido respeto a los sentimientos de cada uno, la consideración que todos me merecéis, os invito a nuestras ferias y fiestas del Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

Nuestro bendito pueblo de Urda ha sido a lo largo de su historia, ejemplo de generosidad, solidario con los innumerables visitantes devotos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, al que consideran también su Cristo; vienen a ofrecerle sus dones e implorar, como buenos cristianos, su bendición.

Recordemos los miles y miles de fervorosos peregrinos el pasado año Santo, así será Dios mediante en el próximo año Santo.

Todas esas gentes que han sido testigos de nuestra acogida año tras año, día a día, son los mejores pagadores de nuestras virtudes.

Sed generosos con todos los actos programados, con vuestra asistencia. Por supuesto a los actos religiosos, quienes lo demande vuestra fe, implorando de nuestro Cristo y su Santísima Madre, la salud para nuestros ancianos enfermitos, ausentes y presentes, el acierto a todos nuestros gobernantes, la paz y prosperidad a nuestros hogares, al mundo entero.

Sed felices y gozad de nuestras ferias y fiestas. Que nuestro Cristo bendiga vuestras nobles aspiraciones y deseos.

Mi antecesor, planteó en el pasado año esta acertada reflexión: ¿Qué sería Urda sin su Santísimo Cristo de la Vera Cruz? Añado:

¿Cuántos beneficios espirituales y materiales ha reportado a nuestro pueblo?…

El Antiguo Mayordomo,
Eutiquiano Julián Tarjuelo Cardeñosa.

La Fe es el camino