SEGUNDO AÑO JUBILAR 2000-2001

En el año 2000, con motivo del Jubileo de la Iglesia Universal, este Santuario fue declarado Centro para ganar las indulgencias.

“La peregrinación va acompañada del signo de la Puerta Santa, abierta por primera vez en la Basílica del Santísimo Salvador de Letrán durante el Jubileo de 1423. Evoca el paso que cada cristiano está llamado a dar del pecado a la gracia. Jesús dijo: “Yo soy la puerta” (Jn 10,7), para indicar que nadie puede tener acceso al Padre sino a través suyo. Esta afirmación que Jesús hizo de sí mismo significa que sólo él es el Salvador enviado por el Padre. Hay un solo acceso que abre de par en par la entrada en la vida de comunión con Dios: este acceso es Jesús, única y absoluta vía de salvación. Sólo a él se pueden aplicar plenamente las palabras del Salmista: “Aquí está la puerta del Señor, por ella entran los justos” (Sal 118 [117], 20). La indicación de la puerta recuerda la responsabilidad de cada creyente de cruzar su umbral. Pasar por esa puerta significa confesar que Cristo Jesús es el Señor, fortaleciendo la fe en él para vivir la vida nueva que nos ha dado. Es una decisión que presupone la libertad de elegir y, al mismo tiempo, el valor de dejar algo, sabiendo que se alcanza la vida divina (cfr MT 13, 44-46). Con este espíritu, el Papa será el primero en atravesar la Puerta Santa en la noche del 24 al 25 de diciembre de 1999. Al cruzar su umbral mostrará a la Iglesia y al mundo el Santo Evangelio, fuente de vida y de esperanza para el tercer milenio, ya próximo. A través de la Puerta Santa, simbólicamente más grande por ser final de un milenio, Cristo nos conducirá más profundamente en la Iglesia, su Cuerpo y Esposa. Comprendemos así la riqueza de significado que tiene la llamada del apóstol Pedro cuando escribe que, unidos a Cristo, también nosotros, como piedras vivas, entramos “en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios”. (1 P 2,5)”

BULA INCARNATIONIS MYSTERIUM
S.S. JUAN PABLO II

La Fe es el camino