¿QUE ES EL AÑO JUBILAR?

El completo significado del Año Jubilar se entiende desde tres conceptos:

1º EL PECADO (Personal, familiar o social).

Somos pecadores cuando ofendemos a Dios, y cuando somos tan engreídos que nos consideramos mejores que los demás (los juzgamos, los condenamos, los criticamos). Si algo somos ¿a quien se lo debemos?

Somos pecadores no solo por el mal que hacemos sino también por el bien que dejamos de hacer.

2º EL DOLOR.

Lo dicho anteriormente, visto a través de la conciencia y con la sinceridad por delante, lleva a que nos encontremos limitados, pequeños, cobardes, a sentir un peso grande que nos produce amargura y tristeza por haber ofendido a Dios. Eso es el dolor.

Postrado ante Jesús, mirándolo con verdad, bajando los ojos con vergúenza nos llena la sensación de arrepentimiento.

3º EL PERDÓN.

Hay un Dios muy grande, como grande es su corazón, nos brinda su misericordia, su bondad, su perdón. Porque conocido nuestro dolor, y confesados nuestros pecados él perdona nuestra culpa, la que tenemos por las ofensas cometidas contra él y contra los hermanos y nuestra pena y el castigo merecido por esas ofensas. A esto se le llama INDULGENCIA PLENARIA, que se consigue con el jubileo. Una vez conseguida, es igual a un comenzar de nuevo con el pasado perdonado y olvidado.

En resumen:

a. Somos pecadores.

b. Nos sentimos arrepentidos de haber ofendido a Dios y a los hermanos y confesamos nuestros pecados.

c. Si eso lo sentimos de verdad, Dios nos perdona la pena y la culpa, olvidando nuestros pecados.

Todo esto sólo se comprende desde la FE, la ESPERANZA y el AMOR.

A aquellos que no creen, o son indiferentes, o creen a medias, a los que son insensibles a la conciencia del pecado, a los que no tienen concepto de lo que es pecado, a los que no saben o no quieren saber lo que significa ofender a Dios y a los hermanos, esta doctrina no les dice nada. Para los que creemos de verdad, el AÑO JUBILAR, el Jubileo, es un gran DON de DIOS, una gracia especialísima que se nos ha concedido de Roma.

La Fe es el camino